Sidra Patrimonio de la Humanidad

  • 3 agosto, 2017
Sidra

David Castañón – www.lesfartures.com – @lesfartures

Contrariamente a lo que muchos dicen, yo sí creo que la creación de la Sidra DOP Vasca es positiva. Los asturianos, solemos ser así, no hacemos nada hasta que vemos la amenaza (y a veces ni eso).

Llevamos años vendiendo «Spanish Cider» en el exterior sin caer en la cuenta que estamos haciendo publicidad gratis a la sidra vasca, de hecho, mucha de nuestra sidra se confunde con la de ellos.

Casualidades o no, desde el anuncio de la creación tuvimos 3 noticias fundamentales respecto a la Sidra Asturiana DOP.
1. Ampliación de las variedades de manzana admitidas en la DOP. Pasamos de 22 variedades a 76, con una labor inmensa de trabajo de años por parte del SERIDA y el Consejo Regulador de la Sidra. Se estima que en Asturies tenemos unas 5000 variedades autóctonas de manzana, de las cuales, unas 400-500 son variedades de sidra. Restringir solamente a 22 la elaboración de nuestra DOP lo único que conseguía era limitar la capacidad del llagareru para buscar nuevos sabores y explorar nuevos caminos (o recuperar los tradicionales).
2. Unión con la Marca Sidra d’Escoyeta / Sidra de Selección. El sentido común a veces se impone. La inclusión de los Llagares Trabanco, Muñíz, Foncueva y Peñón solo puede traer buenas noticias a la DOP Sidra de Asturias. Además de estos, se incorporan, La Llarada, JR, Viuda de Corsino y Frutos. Que los llagares apuesten por nuestra DOP, donde, además de garantizar que la manzana sea 100% asturiana, garantiza un control público y calidad en el producto, es el mejor empujón posible para nuestra sidra. Este empujón favorece al consumidor, al llagareru, al dueño de la pumarada y a la economía asturiana. Pasaremos de 1,9 a 3,5 millones de botellas DOP, todavía lejos de los 40 millones que producimos.
Esperemos que los consumidores respondamos y la cifra vaya creciendo.
3. Retomar la iniciativa para que la UNESCO declare nuestra Sidra como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Tras unos años de dejadez por parte de nuestros políticos (¿os suena?) parece que se retoma el interés para conseguir el reconocimiento, no solo a nuestra sidra, sino a la cultura de un país alrededor de su bebida. Tenemos una tradición ancestral elaborando sidra, que apenas variaron los avances tecnológicos y una forma única en el mundo de tomarla, que es el escanciado. Escanciar. Un simple gesto que nos sirve de símbolo internacional, un gesto que se entiende desde Taramundi hasta Australia y que elimina cualquier barrera idiomática o cultural en el mundo. Y eso lo pueden decir muy pocas culturas. Sidra se elabora en casi cualquier parte del mundo (incluso donde apenas hay manzanas), pero solamente se escancia la asturiana.
Tenemos un potencial motor económico enorme alrededor de nuestra cultura. Y unos políticos empeñados en desprestigiarla. No se trata de ponerla por encima de otras, se trata de darle el valor que se merece, en honor de nuestros abuelos y por respeto a nuestros nietos. ¿Estaremos a la altura?

Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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