El Festival Intercéltico de Lorient —An Oriant— no se define únicamente por la música, sino también por la convivencia entre culturas y lenguas diferentes. El ambiente de multinacionalidad e interceltismo es seña de identidad de este festival que cada año acoje a miles de personas de las 8 naciones celtas. En un encuentro internacional de estas características, la comunicación forma parte esencial de la experiencia, tanto para las delegaciones participantes como para el público.
Durante el festival, un equipo de 32 intérpretes se encarga de facilitar esa comunicación cuando el entendimiento espontáneo ya no es suficiente. Coordinados por profesionales y con la ayuda de voluntarios, trabajan principalmente en inglés, francés, español y bretón y se adaptan a las necesidades de las distintas delegaciones.
No todos son intérpretes profesionales. Muchos proceden de ámbitos como la educación, el turismo, el comercio internacional o la cultura y utilizan habitualmente otros idiomas en su vida profesional. El festival reúne así a un equipo muy estable, con personas que llevan participando desde finales del siglo XX y que han ido perfeccionando su conocimiento lingüístico a través del contacto directo con gallegos, escoceses, córnicos y representantes de otras comunidades participantes.
Su trabajo va mucho más allá de una traducción puntual. Cada intérprete queda vinculado durante el festival a una delegación concreta y presta apoyo en presentaciones sobre el escenario, traducciones en tiempo real, reuniones, citas de carácter organizativo o incluso necesidades médicas. Esa convivencia continuada también permite conocer de primera mano las particularidades lingüísticas y culturales de cada territorio.
El intercambio de idiomas tuvo además una presencia específica en el Espacio Solidario del Festival Intercéltico de Lorient, donde se organizaron actividades de aprendizaje y divulgación dedicadas a las lenguas de las distintas naciones y territorios célticos. Allí se desarrollaron cursos y sesiones de acercamiento al bretón, gallo, galés, asturiano, manés, gallego, córnico, gaélico escocés y gaélico irlandés.
Estas iniciativas dieron a las lenguas un protagonismo que fue más allá de su uso como simple herramienta de comunicación. Sirvieron también para explicar su realidad sociolonguística actual, acercar su sonido y sus particularidades al público y reforzar la idea de que el patrimonio lingüístico constituye una parte fundamental de la diversidad cultural representada en An Oriant. Esa dimensión práctica convierte el propio festival en un espacio de aprendizaje informal y permanente.
En un encuentro construido alrededor de diferentes identidades culturales, el multilingüismo se convierte así en una de las herramientas que hacen posible la convivencia y el aprendizaje, orgánico.
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