
Cornualles (Kernow en córnico) ocupó desde la primera noche el centro de la 55ª edición del Festival Intercéltico de Lorient bajo el lema «Cornualles, en el corazón del mar Céltico». El país protagonista de esta edición abrió su participación con Kernowcopia, un espectáculo mezcla de teatro-música concebido especialmente para la cita bretona y presentado en el Palacio de Congresos.
El festival se celebra del 31 de julio al 9 de agosto y vuelve a transformar Lorient durante diez jornadas en un gran punto de encuentro de las culturas celtas. La organización anuncia más de 300 conciertos y actividades distribuidos por doce escenarios, con la participación de alrededor de 5.000 músicos, cantantes, bailarines, artistas visuales, investigadores y cineastas. La programación combina grandes espectáculos, desfiles, conciertos en salas y tabernas, concursos instrumentales, conferencias, mercados y actividades callejeras.
Once años después de la última edición dedicada a Cornualles, el Festival Intercéltico recupera este territorio como invitado principal y sitúa su cultura marítima en el eje de la programación. La intención es reforzar los puentes culturales entre ambas orillas del canal de la Mancha y prestar una atención especial a la relación de los pueblos celtas del arco atlántico con el mar.
Kernowcopia funcionó como una presentación musical de esa identidad. Su nombre juega con la idea del cuerno de la abundancia y con el nombre córnico de Cornualles, Kernow. El espectáculo reunió sobre un mismo escenario al coro mixto Barret’s Privateers, al grupo Skillywidden y a un dúo de intérpretes de música tradicional. Las tres formaciones no se sucedieron de manera convencional, sino que compartieron permanentemente el escenario, participando juntas en una creación concebida como una celebración colectiva.
La propuesta tomó como hilo conductor una leyenda humorística sobre el nacimiento de Cornualles. Según el relato, Dios habría distribuido tierras entre los diferentes pueblos, pero habría olvidado reservar una para los córnicos, porque estaban todos en el pun bebiendo sidra y cerveza. Estos se refugiaron entonces en una taberna y comenzaron a cantar para sobrellevar la injusticia. La música terminó por convencer a la divinidad, que, después de acompañarlos en la fiesta, les concedió una península con forma de cuerno que se adentra en el mar.
La historia permitió construir una representación desenfadada en la que el humor, la narración y la música tradicional se reforzaron mutuamente.
La programación de 2026 continuará desarrollando esa perspectiva a través de conciertos, exposiciones, encuentros y grandes producciones. Entre las citas centrales figura la Gran Parada de las Naciones Celtas, prevista para el domingo 2 de agosto, además de las distintas representaciones de Horizons Celtiques y de las veladas dedicadas a los territorios participantes.
El cartel incluye artistas y formaciones de procedencias y estilos muy diversos, desde figuras consolidadas como Yann Tiersen, Agnes Obel o Carlos Núñez hasta propuestas de música tradicional, rock, creación sinfónica y nuevas fusiones.
Kernowcopia condensó ese propósito en la primera noche. La creación partió de una leyenda antigua, reunió instrumentos de tradiciones diferentes e incorporó ritmos inesperados para construir una celebración de Cornualles alejada de los tópicos. Entre canciones de taberna, metales, cuerdas y humor, la nación protagonista encontró finalmente su territorio y el Festival Intercéltico de Lorient encontró una apertura a la altura de su edición más marítima.
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